JosephB
Aunque por el argumento que he explicado anteriormente, se pudiera pensar que nos encontramos ante una obra de investigación o un thriller, nada más lejos de la verdad. Se trata de una novela muy original, en la que se mezcla ficción con ensayo. De hecho, la anécdota que sirve como título al libro se desarrolla únicamente en el primer capítulo y el último.
Por un lado, tenemos la historia del doctor Geoffrey Braithwaite, de su desánimo por la muerte de una esposa que le era infiel y que busca en esta investigación una especie de válvula de escape existencial. Por otro lado, su vida parece un reflejo de la historia narrada en “Madame Bovary”, pero desde el punto de vista del marido de Emma.
Por otro, la mayor parte de los capítulos están centrados temas, anécdotas y opiniones relacionadas tanto con la vida personal o sentimental de Flaubert como con su obra. De igual modo, el narrador realiza constante reflexiones sobre el oficio de escribir, sobre cómo se debe narrar... y diversas diatribas contra los críticos o entendidos en literatura. En mi opinión, estos capítulos resultan más interesantes que los meramente argumentales.
Hay varios capítulos que me parecen especialmente brillantes: el que dedica a la doctora Starkie, el de la cartas inéditas y sobre todo el que titula “La versión de Louise Colet”, en el que autor-narrador se pone en la piel de la amante de Flaubert y da su visión de los hechos, casi siempre narrados desde la otra parte con gran perjuicio para ella.
Pero, aparte de todas estos razonamientos sobre el arte de escribir o de narrarnos anécdotas más o menos curiosas o desconocidas de la vida de Flaubert, finalmente la respuesta a la pregunta “¿Cuál de los dos loros es el verdadero?” nos invita a reflexionar acerca de la mentira de la Cultura, con mayúsculas.
Me parece un libro muy ameno, con capítulos más interesantes que otros, muy interesante y muy curioso. Es un libro distinto que puede chocar al principio pero finalmente uno lo termina con la sensación de haber aprendido muchas cosas nuevas tanto de la creación literaria como de la vida.
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Amelia Sánchez González
El libro es interesante y divertido por lo que tiene de espontáneo en la crítica hacia los críticos (a algunos críticos, por supuesto) y todo iba bien mientras lo leía hasta que me encontré con el capítulo en el que el autor hace una defensa a ultranza de algunas de las opiniones (las más lúcidas e intereseantes) que vierte Flaubert. Mi sorpresa y después indignación crecía por momentos. ¿Pero es que acaso necesita Flaubert a alguien que le defienda? Parece que el señor Barnes no conoce algunos de los filósofos que han analizado y criticado, por ejemplo a la democracia y su falso igualitarismo o peor todavía su verdadero igualitarismo. Que lo busque, que se informe. Lo que él cree que tiene que defender son algunas de las ideas más lúcidas de Flaubert y lo que le sitúa como un adelantado, un precursor o lo que se quiera.
Flaubert no necesita que se le defienda ante nadie. Él con sus escritos lo hace muy bien. Y he vuelto a leer en su correspondencia una verdad defendida un siglo después por insignes filósofos. La igualdad de los hombres es una forma de esclavitud y va contra natura. Julian Barnes, me gusta tu libro, pero creo que Flaubert no necesita A NADIE que le defienda de nada.
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