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Ficha realizada por Daniel González Irala

CAMINO DE PERFECCIÓN
(Camino de perfección. Pasión mística)
Pio Baroja

Editorial Alianza Editorial
Colección El Libro de Bolsillo
Año: 2004
272 Páginas


Argumento
 

Novela de personaje del gran escritor vasco de la Generación del 98 que narra la vida de Fernando Osorio, un joven con quién el autor compartió supuestos estudios de Medicina en Madrid, humanista y espiritualista y en quién existe una idea de crisis existencial emparentada con el tedio y la ataraxia semejante, dado el carácter disconforme y mutable que le une, al protagonista de "El árbol de la ciencia", probablemente el más barojiano o al menos el más acorde a su mundo.
 

Opiniones de lectores
 

Daniel González Irala (Registrado)

En este caso, la novela está inscrita entre una primera obra todavía casi incipiente y la trilogía de "La lucha por la vida" ambientada en Madrid; aquí todavía Madrid no es más que un espejo gris y difuminado de lo que en la trilogía se representa y dado que la vocación de Osorio le lleva más a un entorno rural o de contacto con la naturaleza, la capital de España se nos muestra en un claroscuro trágico donde lo urbano es lo real mucho más castigado y lleno de conflictos ante una etapa histórica en que los anarquistas están empezando a cambiar la visión del mundo; es Fernando Osorio un estudiante inconstante, tenaz, brillante, pero disperso; si empezó alguna vez Medicina fue con la idea de descubrir algo más profundo que el lecho de cuidar o velar por el cadáver a punto de consumirse o por el enfermo irremediable, cultiva la pintura a la vez que su amigo escribe y trata de encontrar en este refugio artístico una sentimentalidad entre expresionista y feísta de las cosas, que si bien no le hace bien, al menos le acompaña; famosos son así sus dibujos brillantes, abstrusos en ocasiones y mediocres otras tantas que esboza en clases de "Patología General" y es que en este carácter tan atormentado y, a la vez, adusto, parecen existir enormes contradicciones que tratan de explicar las relaciones amorosas y familiares del susodicho.

Perteneciente a una familia acaudalada tiene Fernando un año cuando una tía abuela le deja a él y a unas primas una herencia cuantiosa; el velorio es exasperante, pues padres y tíos dan por supuesto que los hacendados necesitan una curatela para administrar sus bienes, intentando así sacar tajada de lo que venga; al final, sus tías se harán con un piso en el centro, una de cuyas habitaciones reservarán a su sobrino quién se sentirá incómodo en la capital y pronto marchará. De otro lado, los padres de Fernando nunca lo quisieron a su lado y sólo recuerda con cierto cariño al anticlerical de su abuelo que al menos le enseñó a rebelarse hacia lo que a priori se disponía desde la Iglesia; aún así, la educación primigenia siempre enseñó a Fernando a rezar y mirar portadas de templos y altares y lo que de mayor le queda es una inspiración vaga y arbitraria que le inspira fantasmas por untado y motivos de liberación por otro.

El día que Osorio sale con uno de sus inconformistas amigos que odian España, con el que ve cómo dos fulanas se arrancan a pelear sin ser separadas por su chulo, a los dos les da por caminar hacia Carabanchel y llegar a ventas y pueblos del extrarradio, primero hacia Toledo o Extremadura, luego hacia Segovia, el protagonista empieza atiborrándose de comida en bares para acabar deambulando en solitario por calles de pueblo y bosques en busca de sí mismo: por Somosierra, Navafría y La Granja camina en carretas alquiladas o a pie, surgiendo en el camino amigos como el pastor adorador de Nietzsche que no ve en su doctrina ningún egoísmo, o el experimentado carretero que le descubre que no por más dinero o tierras que se tengan se es más feliz; tiene el norte de Castilla un paisaje deshabitado lleno de piedra maciza, un buen caldo de cultivo para su afición por la escultura que unido a su panteísmo por el que se explica hasta el canto de un pájaro por una fuerza suprema que le hace sentirse bien; además los riachuelos de agua fría y la vida de cazadores que resultan ser más valientes por resistentes que osados al aullido del lobo, le hace permanecer estoico de mente, pero curándose de fiebres y malos humores en casas de hospedaje de pueblos que en ocasiones le ofrecerán comida.

Por ello decide tirar más al sur y descubrir Toledo a través de las especiales telas que las muchachas llevan para ir a misa, telas que parecen sacadas de un cuadro de El Greco, pintor al que admira y es que toda esta crisis que le lleva a viajar le vino de una relación tórrida con mujer a la que no amó, pero a quién se entregó con extenuación y lujuria en Madrid: El ambiente toledano es más propenso al amor y Fernando recorre pueblos de la provincia donde encuentra en la misma taberna a gente huraña como él y, a la vez, a un grupo de golfos comediantes a los que sobra soberbia y modales y falta dinero, sobre todo desde que deciden separarse como grupo y verse perdidos n su peculiar camino a ninguna parte; en un acoso por el que se ve obligado a huir de uno de ellos, Fernando toma el tren a Alicante, bajándose a destiempo y decidiendo ir a ver a mitad de trayecto a un abuelo que se casó con una prima suya para después emparentarse con una lugareña de Castellón. Allí conoce a sus hijos y nietos, por una amiga de una nieta empezará a sentir atracción y a pesar de que al principio las relaciones son difíciles y de que el carácter del levantino está cargado, para él, de una ironía sin verdad, Osorio y el hijo del dueño de un casino acabarán peleando por Dolores, siendo éste el pretendiente de toda la vida; Dolores se casa con Fernando y deciden hacer su viaje de novios en Barcelona; tras un aborto, Osorio está reconciliado con la vida de campo y se promete a sí mismo no atormentar a su retoño con vaguedades espirituales.

 

Manel Sparks (Registrado)

No es éste el libro más famoso de Pío Baroja, sin embargo ello no debe desmerecer esta grandiosa obra. Poco queda añadir acerca del argumento que nuestro colega ha dejado ya matizado. Sólo añadir, como opinión personal, lo ya citado: que es una excelente obra rematada con un final sublime. Una novela recomendada para cualquier persona aficionada a la buena literatura. Pío Baroja es uno de los grandes escritores de la historia de la literatura española.
 

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