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Ficha realizada por Fermina Daza
EL DESIERTO Y SU SEMILLA
(El desierto y su semilla) Jorge Baron Biza
Editorial 451 Editores Colección 451.http:// © Texto: Herederos de Jorge Baron Biza,1998,2007 © Edición: 451 Editores, 2007 Primera edición Septiembre 2007 ISBN: 978-84-96822-15-3 289 páginas
Argumento Mario, hijo de Eligia y Arón, describe minuciosamente la destrucción
y reconstrucción de la cara de su madre, corroída por el ácido clorhídrico que su
padre lanza cuando se va a firmar el divorcio entre ambos. Desde los comienzos del
doloroso tratamiento en su país a la estancia prolongada en la clínica de Milán
del doctor Calcaterra, él será el testigo en primera persona de ese proceso.
Pero la novela va más allá y relata, paralelamente al proceso de reconstrucción
de ese rostro, el proceso de desintegración personal de Mario -
Jorge Barón Biza...
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Opiniones de lectores Fermina Daza (Registrado)
Hay libros que me dejan con la boca abierta cuando concluyo su lectura, que se graban
en mi retina como si hubiera estado presente en cada una de las secuencias que describen,
que influyen en mi estado de ánimo. Este es uno de ellos y estoy convencida de que
quien lo lea tendrá la misma experiencia.
Para referirse a él mismo,
Baron Biza escribe "una gran corriente de
consuelos afluyó hacia mí cuando se produjo el primer suicidio en la familia. Cuando
se desencadenó el segundo, la corriente se convirtió en un océano vacilante y sin
horizontes. Después del tercero, las personas corren a cerrar la ventana cada vez
que entro en una habitación que está a más de tres pisos. En una secuencia como
ésta quedó atrapada mi soledad".
Y se refiere al suicidio de su padre provocado por un disparo,
y al de su hermana y al de su madre posteriormente arrojándose desde altos pisos.
Entonces, en 1998, cuando el autor escribe esta maravilla de novela nos revela ya
con su título lo que es la vida para él, un "desierto" y cuál es la única "semilla"
que crece en su remoto oasis: la tragedia, la vocación por el suicidio,
que germinará en él tres años después de la publicación de este trabajo.
Así que, imagino que no hubiera calado tanto esta novela en mí, si la hubiera leído
en un tiempo anterior, me refiero a antes de que
Baron Biza se suicidara tirándose desde
un doceavo piso cuando mejor crítica estaba teniendo "El desierto y su semilla"
Se dice que es una novela de ficción, pero es un
retrato autobiográfico desde mi punto
de vista porque todos los acontecimientos relevantes de la historia son calcos casi
perfectos de la biografía familiar del escritor, incluso recurre a textos históricos
de los sesenta de su país (publicados en revistas, periódicos...) o escritos por
su propio padre, Raúl Baron Biza.
Eso sí, cambia los nombres a los
personajes, gira algunos acontecimientos
y es fiel al nombre del cirujano que intentó devolverle a su madre reconstruyendo
su rostro en Milán, el Doctor Calcaterra.
Es una novela sobre el dolor, pero no es protagonista el dolor físico que se intuye
en cada una de las dolorosas intervenciones de cirugía que acusa Eligia para intentar
volver a tener rostro y que tan minuciosamente describe el autor, retratando sus
ojos sin párpados, sus mejillas huecas o sus mandíbulas descubiertas, no es un dolor
provocado por los injertos y las dolorosas curas y que paradójicamente no es expresado
en ningún momento por parte de la madre ni relatado por parte del hijo. El dolor
es contado a través de la dolorosa experiencia del hijo que ha perdido a su madre
desde el momento en que no tiene un rostro a quién mirar. La pérdida de su pasado
(porque no recuerda la mirada que veía en ella) y de su futuro al no tener la seña
de identidad de su madre. La incomprensión hacia el acto realizado por su padre
germen de todo el mal que secunda su biografía. Del interminable proceso de un divorcio
lleno de escritos jurídicos y que menciona como "un tratado del amor en negativo".
El grueso de la historia, aunque como digo no es una novela que relate tanto acontecimientos
como sentimientos, sucede en Milán durante los dos años que dura el proceso de destrucción
y posterior reconstrucción del rostro de su madre. En estos dos años recorre su
interior, conoce a Dina y concluye en su incapacidad de amar, aunque es con ella
donde leeremos la única sonrisa que Mario describe en todo este relato. Una
prostituta que lo lleva por un Milán
umbrío y decadente. Todas sus salidas de la clínica la llevan a ella y al alcohol,
en ambientes turbios, marginales, en los que Mario se integra sin cuestionarse nada
más y que lo liberan a través del
alcohol excesivo de cualquier tipo.
Me sorprende mucho que no aparece ni un solo lamento, ni una queja por el dolor
que sufre Eligia cuando recibe el ácido y posteriormente en la penitencia interminable
de intervenciones quirúrgicas.
Baron Biza nos sugiere, quiero decir,
nos transmite el dolor que debe acusar sin poner en boca de la misma ni un sólo
ay, y sin embargo nos estremecerá leer las
fotografías de su rostro conforme evoluciona
éste. Tampoco hay quejas en el largo peregrinar de Mario en la Clínica procurando
todo tipo de cuidados a la madre sin rostro, y en donde encontrará toda clase de
pacientes caprichosas... "Las brujitas vivían el reverso de la situación de Eligia:
aquí las mujeres jóvenes soñando con un futuro prometedor y al alcance de la mano;
en el cuarto, una mujer soñando con un pasado conocido e irrecuperable. Me fui al
bar de la esquina".
No, no hay quejas manifiestas pero sí un temor contado en algunas ocasiones... "me
pesa la soledad". Y le pesó demasiado...
Es una novela muy recomendable, os animo a su lectura
Fermina Daza
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