Santi37
Bueno, bueno, bueno. Este libro es alucinante. Toda la vida pensando en que América es la tierra de las oportunidades, y vaya, vaya, vaya. Pero qué requetebién se vive en Europa. Con tu Seguridad Social, tu seguro de desempleo, tu vivienda digna y tus sindicatos. Al lado de las compañeras de Barbara Ehrenreich, los personajes de "Los lunes al sol" son príncipes del Renacimiento florentino.
La jungla del subempleo en los Estados Unidos es, según nos cuenta esta periodista en su brillante libro, aterradora. Empezando por la vivienda, mucho más imposible que aquí, aunque no lo parezca por las casazas que vemos en las pelis americanas, y siguiendo por prácticas laborales humillantes que en Europa serían objeto de denuncia ante el Tribunal Constitucional.
Por ejemplo, el test de drogas: antes de pasar la entrevista de trabajo definitiva, los empleadores te hacen mear en un botecito delante del analista (no sea que lleves del pis de tu abuela ya en el bolso) para ver qué te metes.
Paranoicos como siempre, cuenta Ehrenreich que se hizo esta prueba a todos los empleados públicos. La prueba no es barata, y de los 29.000 empleados federales, sólo 153 dieron positivo, con lo que la broma les salió por 77.000 dólares cada drogata identificado, puesto que en la prueba se gastaron en total 11,7 millones de dólares. ¿La razón verdadera de esta prueba? Humillar de salida al empleado, para que no levante cabeza.
Esto sólo es una muestra. El resto del libro tiene algún símil demasiado localismo que no podemos entender (acotaciones del tipo "con el uniforme de dependienta parezco Elizabeth Picwick en día de fiesta", chistes que a los que no conocemos de nada a la tal Elizabeth Picwick ni entendemos ni falta que hace, pero en fin.
El estilo es ágil, muy ligero (que no intrascendente), y además tiene tiempo para ser divertida, como cuando, en su etapa de dependienta, sus jefes la trasladan de la sección de "ropa de señora" a la de "ropa de caballero", y se queda vagando entre las interminables filas de perchas, "narcotizada por la monotonía de colores y formas".
En fin, a mí me ha encantado. Muy recomendable para gente con conciencia social y sociólogos de fin de semana como yo.
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