Ficha realizada por Paloma Abad
LO BELLO Y LO TRISTE
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(...) Yasunari Kawabata
Editorial Ultramar ©1961 Traducción de N. M. De Machain 176 páginas |
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Oki es un escritor famoso por una novela semi-autobiográfica, titulada “Una chica de dieciséis” en la que narra sus experiencias de hombre casado con una joven de 15 años. Tras muchos años sin saber nada de ella, decide ir a pasar un fin de año a Kyoto, donde vive ella ahora como una reputada pintora, con la intención de volver a verla... a partir de ahí vuelve a surgir todo, hasta el odio de la discípula de ella para con toda la familia de Oki.
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Paloma Abad (Registrado)
Me ha encantado la forma de tratar el tema que tiene Kawabata, quizá sea que no estoy acostumbrada a leer literatura oriental y me sorprenden gratamente las maravillosas descripciones de ambiente que hay. Además, ese tipo de final (que obviamente no puedo desvelar) es el mejor de todos, porque te hace pensar cuales son los secretos ocultos de la psicología de los personajes, que a pesar de estar bastante bien definidos se esconden a propósito para que no sepas exactamente por donde van a ir las cosas. En definitiva, estoy deseando volver a coger un libro de Kawabata y volver a devorarlo.
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Lartaun Pérez
Delicioso, inquitante, estimulante, sutil, emocionante, sorprendente, exquisito, tierno, tradicional, moderno... buenísimo.
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Joseph B. Macgregor (Registrado)
La sobriedad con la que exponen sus sentimientos los personajes en un novela que se presenta como de "grandes pasiones" resulta bastante chocante. En una narración occidental, "Lo bello y lo triste" podía dar lugar a una historia tipo Almodóvar, de amores descarnados, tremendamente pasional y llena de reacciones exageradas, puro melodrama mexicano.
Este estilo de contar grandes tragedias, en tono pausado y sobre todo muy elegante, típico de la literatura (y del cine) oriental, me resulta un tanto descafeinado para mi gusto, pero entiendo que es un tipo de narrar como otro cualquiera y que deja de tener su atractivo.
De igual modo, pienso que este tono sobrio, en una narración que no pierde nunca la calma, ni la sangre llega nunca al río, no ayuda demasiado tampoco a la hora de entender las motivaciones de los personajes del drama, en especial de la joven vengativa, que no llegamos a saber nunca si es una sádica o una mujer celosa. De igual modo, no queda claro si la pintora, la ex-amante, es una víctima o si no es también un poco masoca y ha hecho del sufrimiento un modo de vida. En ambos casos, pienso que es más bien lo segundo que lo primero.
Lo que más me llama la atención es como un inocente es quien termina sufriendo las consecuencias de la violencia y frustraciones del resto, algo que suele suceder con más frecuencia de lo que desearíamos en esta sociedad tan injusta que nos ha tocado vivir.
No me ha llenado mucho la verdad.
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Mennaiah Brunk
Tengo las mismas impresiones e inquietudes que expresó Joseph, y sumado una sensación de que ninguno de los personajes tiene ni vida ni voluntad propia y que están manejados por... ¿caprichos del escritor!!!?, en ese sentido le falta consistencia. Me quedo con ganas de saber cómo fue realmente el nacimiento de la relación entre Otoko y Oki, pues uno no llega a dilucidar toda la pasión, la entrega, el dolor, el amor que hay y quizás por eso justamente lo que hace cada personaje y el final parecen absurdos y desarticulados.
En cuanto a la narrativa ésta es excelente, sencilla, llevadera, con descripciones que pintan la belleza. Resumiendo: da la sensación de un escritor muuuyyy talentoso, que no tenía muchas ganas de escribir... o que estaba agotado emocionalmente. Se suicidó... ¿no?
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Graciela Castruccio
Temía leer un libro de literatura oriental, tenía mis prejuicios. Pero me encantó. Es una linda historia y sobre todo está bien contada. El final, me desencajó un poquito pero da el lugar a múltiples interpretaciones. Para mí la venganza nunca se produjo, porque Keiko se enamoró de Tashiro.
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Shamyra (Registrado)
Me ha parecido una historia bastante bien narrada, con escenas y descripciones muy bellas, y personajes con mucha fuerza, sobre todo Keiko, que al final del libro logra descolocarme por completo.
Fumiko me parece un personaje bastante repelente, aunque pueda entender los motivos de su comportamiento.
Lo que no me ha gustado de la novela es que encuentro que a veces navega en círculos, repitiéndose. Como ejemplo, el retrato de la madre de Otoko. Vuelve y vuelve a él para explicar exactamente lo mismo y no es el único ejemplo a señalar.
Pero, en definitiva, ha sido una lectura interesante. La historia entre Oki y Otoko es bella y triste.
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