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EL VILLANO EN SU RINCON
Francisco Escobar Bravo

TOCANDO LAS PELOTAS

Está visto y comprobado que de un tiempo a esta parte, (los más ancianos dirán que así ha sido siempre), hay gente con ganas de tocarle las pelotas al prójimo. Y no jugando al fútbol precisamente.

Leo en la Prensa que el mundo islámico se halla harto cabreado con Su Santidad el Papa Benedicto XVI por unas declaraciones que hizo en medio de una conferencia, en las que puso a Mahoma a caer de un burro. Y los musulmanes, sobre todo los extremistas, se han enfadado; y con razón, a mi modesto entender.

¿No fastidió a la Iglesia Católica la publicación de la novela, posteriormente llevada al cine, El Código Da Vinci? Y en esa obra lo único que se afirma es que Jesucristo se desposó, como cualquier hombre sano y normal, con una mujer, María Magdalena, y tuvo un hijo de ella. ¡Anda que si llega a indicar que mantuvo relaciones inconfesables con San Pedro! La que se arma es chica.

Por ello entiendo perfectamente que los seguidores de Mahoma se hayan molestado, igual que se fastidió el Vaticano con dicha novela. El Papa dicen que es infalible cuando habla de Dogmas de Fe, pero no cuando habla de fútbol; porque entonces acertaría todas las quinielas. Así que mejor sería que se quedase callado en ciertas ocasiones, ya que sus declaraciones no son las de un mindundi como un servidor sino las del representante de millones de católicos. Y luego son estos los que pagan los platos rotos. Debe ser más difícil atentar contra el “papamóvil” que poner una bomba en el Metro de cualquier ciudad europea.

Los otros que han tocado las pelotas han sido esos dos militares de la base de Rota que han contraído “matrimonio”, los “Albertos”. Al leerlo, me quedé de piedra creyendo que de otros “Albertos” se trataba; pero enseguida caí en la cuenta de que los financieros son más mujeriegos, aunque también sean más ladrones.

La homosexualidad se ha dado siempre en todos los ejércitos habidos y por haber. A falta de pan, buenas pueden ser tortas. Y dice el refrán que: En un momento de arrebato, se le da por culo a un gato. Así que contra ella no me meto.

La vigente Ley ampara sin duda a estos dos soldados; pero casarse con uniforme de gala es tocar las pelotas a toda una Institución tan seria como es el Ejército. Lo hubieran hecho de paisano y sin comunicárselo a los medios y todos tan tranquilos.

De esta forma, lo único que han conseguido es chinchar un poco a toda una profesión en la cual uno de los supuestos que siempre ha imperado ha sido el de la virilidad; aunque ahora haya mujeres en la misma, pero se las trata como a “efectivos” y no como a féminas.

¿Se imaginan ustedes al pendenciero y valiente Capitán Alatriste casándose con uno de sus compañeros de armas? Más bien, no. Pues lo mismo.

Lo dicho, que hay cosas que no me cuadran. Pero será efecto sin duda de mis ya 60 años, que le tornan a uno en un cascarrabias. Mas ya soy demasiado viejo para cambiar tan radicalmente de pareceres.

Cada cual puede hacer de su capa un sayo y con su boca y su culo lo que quiera, mientras no se dedique a jeringar a los demás. Y Su Santidad y estos militares, cada cual de diferente forma y salvando las distancias y con el mayor de mis respetos, es lo que han hecho. Y no disculpo de ninguna manera su actitud.

¡Hasta pronto!
 

El villano en su rincón
Francisco Escobar Bravo