ANIKA ENTRE LIBROS www.ciberanika.com
.
La Camilla de Doña Zoila
Doña Zoila, entrañable y pesimista, analiza y opina sobre los artículos que lee en los diarios internacionales.
Doña Zoila ha puesto el ojo esta semana en el siguiente artículo:

La doble incompatibilidad moral de Iñaki Urdangarín
Leído en El Mundo
Escrito por Editorial

Hace tiempo que me pregunto cuándo vamos a poder decidir libremente los ciudadanos de este país sobre la forma de estado que deseamos. Hasta ahora, la respuesta, ha sido sistemáticamente negada por quienes defienden que la actual situación, que llaman monarquía constitucional, es la ideal y que, además, es la que los españoles aprobamos junto con la Constitución. Bien, como opinión es una de tantas, como hecho histórico, es una falsificación.

Pero, el paso de los años cada vez hace que este argumento, carente en sí mismo de todo sentido, pierda peso. La situación del país es distinta que a la muerte de Francisco Franco y ya va siendo hora de que la institución monárquica sea sometida al parecer de los ciudadanos.

Viento esto a cuento del editorial, en mi opinión muy acertado, del diario El Mundo, en el que se cuestiona con la serenidad en el juicio y el respeto hacia la persona el nombramiento de Iñaki Urdangarín como vicepresidente del Comité Olímpico Español, por estar vinculado a un grupo empresarial relacionado con el mundo del deporte y que, además, tiene contratos millonarios con empresas, ayuntamientos y otras entidades e instituciones, según el citado editorial.

Evidentemente, si se tratara de un ciudadano cualquiera, por ejemplo un diputado, ya se estaría hablandode tráfico de influencias, de nepotismo y de corrupción, pero amigos en este caso, ¡con la iglesia hemos topado! Por eso es valiente y oportuno el editorial del periódico en cuestión.

Valiente porque señala un caso inequívoco de incompatibilidad manifiesta. Se trata de un personaje público que posiblemente ha llegado a ese puesto, por el mero hecho de estar emparentado con la familia del Jefe del Estado. Es muy posible que, de otra forma Urdangarín, cuyos méritos deportivos nadie duda, como señala el diario, no hubiera sido elegido para ese puesto.

Existe gran cantidad de deportistas patrios con tantos méritos o más, que los del el yerno del Jefe del Estado, para ocupar ese cargo. Se me ocurren varios nombres. Deportistas que, también, han dejado el pabellón de España en buen lugar en lo que se refiere a competiciones deportivas. Sin embargo, no parece que sus méritos hayan sido considerados.

Por tanto, no parece que se haya respetado el principio de igualdad de oportunidades y  si el de aprovecharse del nombre de Urdangarín para otros fines. Aunque quizá el aprovechamiento sea mutuo. Estar en un grupo empresarial deportivo y en el COE es absolutamente incompatible. Pero el mal ya está hecho.

Dice El Mundo que hay que resolver aquello que se refiere al estatus de la familia real. Yo creo que lo que hay que resolver es mucho más profundo y es analizar con rigor y seriedad si es necesaria la institución que representa la citada familia.

Y, remarco con rotundidad que el debate debe ser sobre la institución, porque no debemos caer en el error, que conviene a algunos, de discutir sobre las personas en concreto, ya que eso es, simplemente, falsificar el meollo de la cuestión. No aporta nada al debate la calidad moral y humana de los personajes, sino su utilidad pública y su justificación política.

No se trata de evaluar los posibles méritos de tal o cual miembro de esa familia, sino de la necesidad de la monarquía hereditaria como máxima institución del Estado.

No podemos admitir que se pretenda derivar interesadamente la discusión sobre los méritos políticos del Jefe del Estado, porque no es un personaje estrictamente político, sino constitucional. Para poder juzgar esos méritos o deméritos personales tendría que estar sujeto a las leyes de la política, es decir, tendría que ser igual que todos los demás ciudadanos y, entre otras cosas ser elector y elegible.

Como no tiene que acreditar sus méritos en una concurrencia electoral no tiene sentido que se evalúen estos a la hora de determinar su utilidad. Lo que hay que evaluar es la propia institución, independientemente de quien la represente.

Si mañana nombráramos al mejor de nosotros para presidir un consejo nacional para el estudio de la sexualidad del cangrejo siberiano, por mucho méritos que reuniera el elegido, estaría claro que la institución seguiría siendo inútil, a no ser que los ciudadanos determinasen libremente su utilidad. Para lo cual detractores y defensores de la misma tendrían que tener la posibilidad de expresarse con entera libertad.

Podríamos admitir y, ya sería mucho admitir, que las circunstancias del año 1975 aconsejaban no formular reparos, por muy legítimos que estos fueran, a la institución designada digitalmente por Franco. Podríamos admitir, que también sería un gran ejercicio de generosidad, que gran parte del éxito de la transición de la dictadura a la democracia, se debió al actual Jefe del Estado y  también que, en reconocimiento a esos méritos, se respete su estatus. Pero ya han pasado los años suficientes para que el pueblo español pueda pronunciarse libremente o, al menos plantearse con rigor y  serenidad un debate, sobre la forma de Estado. Y no nos vale que se diga que la monarquía se está modernizando.

Esta institución, “per se”, no puede ser moderna jamás, porque se basa en unos principios absolutamente anacrónicos y escasamente, por no decir nada, democráticos. Resulta extraño que a estas alturas, todavía haya personas que estén por encima de la Ley, que no tengan responsabilidades por sus actos, que no puedan ser sometidos a crítica y que se beneficien de un pacto de silencio mediático. Esto es sencillamente oscurantismo. Porque crítica no significa en absoluto, insulto, ni descalificación estéril y superflua, sino simplemente ejercer la sana y democrática costumbre de la utilización de la capacidad de pensar y analizar. Y a los resultados de ese ejercicio deben estar sometidos todos los ciudadanos de la función pública. Y esto vale, por tanto, para todos los estamentos del Estado.

Y tendrían que ser los defensores de la institución los primeros interesados en que esto fuera así, porque de otra manera, para muchos, la situación actual responde a una imposición, sobre la que no se ha podido jamás hablar con seriedad y serenidad.  Cualquier comentario sobre la familia real está sujeto a censura, o lo que es peor a autocensura y ya está bien.

La constitución española dice que todos los ciudadanos somos iguales ante la Ley:  falso, absolutamente falso mientras persista una familia que disponga de privilegios de difícil justificación en una sociedad moderna.

Privilegios que, por ejemplo, hacen que la corona tenga que ser para un varón en vez de para una mujer, aunque esta sea primogénita y privilegios que permiten que un miembro de la familia real pueda ostentar un cargo público que coincide onerosamente con sus actividades profesionales e intereses personales.
 

Doña Zoila

[volver al índice de artículos de Doña Zoila]
 
RESPONSABILIDADES: En esta web no existe ningún tipo de copia literal por parte de Anika, o que no pertenezca a las propias fichas personales de libros de leídos de la webmaster. Anika es creadora y dueña única de los argumentos y opiniones de "Anika Entre Libros" firmados por ella, y por ello decide hacer públicos sus propios textos. Si alguien quiere utilizar cualquier parte de esta web póngase en contacto conmigo. Del resto de la web, críticas y opiniones, se responsabilizan sus autores, así como de las opiniones vertidas por sus colaboradores y articulistas.
Diseño web (webmaster) ANIKA Patrocinador UTOPIASOFT.NET
©  www.ciberanika.com