| La Camilla de Doña Zoila |
Doña Zoila, entrañable y pesimista, analiza y opina sobre los artículos que lee en los diarios internacionales.
Doña Zoila ha puesto el ojo esta semana en el siguiente artículo:[volver al índice de artículos de Doña Zoila]Algunas ideas socialistas sobre la cultura
Leído en "El País" (26 marzo 2004)
Escrito por Carme Chacón (diputada por Barcelona)En la mayor parte de las ocasiones la importancia de un artículo radica no tanto en la significación personal de quien lo escribe, como a quien o quienes representa o puede representar su opinión. Quiero decir que, por ejemplo, un artículo escrito por Doña Zoila no pasa de manifestar sólo su propia opinión aunque algunos, en mayor o menor cantidad y medida, puedan coincidir con ella pero, uno de Carme Chacón, representa, nada más y nada menos, que la opinión del partido que nos va a gobernar, previsiblemente, durante los próximos cuatro años. De ahí su doble importancia, cuantitativa y cualitativa.
Por eso me ha interesado mucho el artículo que esta diputada del PSOE por Barcelona que, además, es la responsable de Cultura y Universidades de su partido, ha publicado en el diario “El País”. Me ha interesado y me ha sorprendido. Me ha dado la impresión de que o bien anda algo despistada, o se ha expresado mal o, como es muy probable, yo no he sido capaz de entenderla. Aconsejaría pues su lectura a quien están interesados por los problemas culturales que nos aquejan a fin de tener un criterio más amplio de enjuiciamiento.
Empieza Chacón señalando que en las encuestas que jerarquizan por orden de importancia las preocupaciones de los españoles, aparece un dato invariable: la cultura no está jamás y añade: “la cultura no es un problema para los españoles”. Pues no sé de qué se sorprende Carme Chacón, porque lo verdaderamente extraño sería que los españoles tuviéramos que estar, a estas alturas, preocupados por la cultura. Supongo que tampoco aparece como problema prioritario entre los franceses y los alemanes.
Porque es de suponer que para la gran masa patria la cultura ya no es un problema, afortunadamente, añado. A no ser, y entonces la diputada se habría expresado mal, que no se considera entre la ciudadanía un problema porque no le interesa la cuestión cultural en lo más mínimo. Y en eso ya estamos más de acuerdo. Es decir el problema sería que la población no percibe como un problema la falta de cultura.
En efecto, lo que ocurre en España, es que hay un déficit cultural tan manifiesto que los ciudadanos, con las excepciones de rigor, ni siquiera asumimos que estamos posiblemente a la cola de Europa en cuanto a hechos culturales tales como el hábito de la lectura de libros y periódicos, producción de películas y similares y audición de música, como acertadamente señala más adelante Carme Chacón. Pero vamos por partes con el artículo en cuestión.
Dice la diputada catalana, con un cierto grado de ironía, que el PP, “atento en este punto a las inquietudes ciudadanas”, suprimió el Ministerio de Cultura, como enojosa excrescencia (prominencia anormal que parece en los cuerpos) de los gobiernos socialistas.
Recordaré a su señoría, creo que fue Fidel Castro quien lo dijo, que no hay nada más revolucionario que saber en cada momento lo que quiere el pueblo, de lo que se deduce que si la cultura no es un problema no hace falta un ministerio. No vaya a ser que la existencia de tal ministerio cree un problema donde no lo hay.
Francamente me parece que aquí, nuestra respetada representante del pueblo, hace un cierto ejercicio de demagogia como ella misma reconoce (implícitamente claro) un párrafo más adelante al afirmar, con sumo mérito, que: “cierto es que la existencia de un ministerio no es, por sí sola, prueba de nada”, aunque para no dar mala impresión (supongo que a su partido) añade que los de Ciencia y Tecnología y Medio Ambiente, creaciones del Partido Popular, son la demostración de ese aserto.
A lo que yo añado que, los de Cultura del PSOE no fueron precisamente un modelo de eficacia porque, si lo hubieran sido, no estaríamos ahora en el páramo cultural en el que habitamos. Creo que Chacón estará de acuerdo conmigo.
El problema de la falta de interés por la cultura de este país es un mal secular y endémico que, desde luego, se acrecentó con los años negros de la dictadura franquista (pero sólo en algunos aspectos), que viene incluso de mucho más lejos. El Partido Popular se ha encontrado con este problema y, ciertamente, no ha hecho nada serio por mejorar la situación, o sea, lo mismo que los anteriores gobiernos.
No es, sin embargo, el momento de mirar hacia el pasado y buscar culpables ciertos o imaginarios, según nuestra posición ideológica, sino de ver que se puede hacer en el futuro para corregir esta situación tan deleznable. Y aquí es precisamente donde más me alejo de Carme Chacón.
A parte de señalar en su artículo el evidente escaso soporte cultural de José María Aznar, algo en lo que muchos estamos de acuerdo, Carme Chacón parece que da un tinte mercantilista a la solución del problema de la cultura. Podría parecer que lo reduce esencialmente a una cuestión de inversiones. Dice que los bienes y servicios culturales deben de estar fuera de las reglas de la libre competencia (del mercado entiendo) y justifica el mantenimiento o implementación de medidas protectoras excepcionales que no rigen para las mercancías ordinarias. Se apoya para esto en las experiencias de países como Francia o Alemania.
En principio puede parecer una actitud excelente, pero no deja de tener sus riesgos. En primer lugar los ejemplos de Francia y Alemania no nos sirven porque estos países están en otra galaxia cultural.
Si sacamos los bienes culturales del sistema de libre competencia, por ejemplo los libros, y vamos a la política de precio único ¿no estaremos corriendo el riesgo de acabar en sistema de monopolio cultural en que se publique sólo lo que tenga un principio de rentabilidad?
¿Se va a efectuar una política de apoyo a las pequeñas editoriales? ¿Se va a fomentar la tirada de ediciones de escritores desconocidos? ¿Habrá apoyo para las páginas de literatura por internet como la me permite cada semana expresar mi opinión? ¿Cómo se va a garantizar que la cultura potenciada a través del ministerio correspondiente no acabe por estar controlada por el poder mediante el uso y abuso de las subvenciones?
Curiosamente España es uno de los países europeos donde más se publica, con editoriales de todo tipo y con ediciones al alcance de cualquier bolsillo. Sin embargo son tiradas ridículas y que van a parar siempre a las mismas manos. Y esto lo constatan claramente los escritores.
Cualquier ciudadano interesado en la lectura se puede acercar a una librería y encontrar a Cervantes, Jorge Manrique, Neruda, Dostoievski, Poe, Kant, Celaya, García Márquez y miles de obras más en ediciones de bolsillo por cantidades que parten desde los tres euros. Mi modesta biblioteca está bien surtida de ellos. Muchos diarios de tirada nacional, entre los que debo destacar por su esfuerzo al ABC, El Mundo, El País, El Periódico de Catalunya y la Voz de Galicia, lanzan o han lanzado colecciones magnificas de escritores de primera línea. Algunos de ellos esperan su turno en mis estanterías para ser leídos. Luego, parece que no es sólo una cuestión de precio único.
Se queja con muchísima razón Carme Chacón de que el índice de lectura español es de los más bajos de Europa y yo le recordaría que en los 13 años de gestión socialista no se consiguió mejorar ese dato. Afirma que el 53 por ciento de los ciudadanos no lee ni un libro al año, pero no dice por qué esto es así. Y es, precisamente esta, la cuestión esencial. ¿Por qué no se lee en España?
El PSOE puede eliminar el IVA para los libros, me parece una idea genial; puede repartir el maná de las bibliotecas públicas a lo largo y ancho de la geografía nacional, también estoy entusiasmada con esta posibilidad. Puede y, acaso debe, invertir cantidades ingentes de los presupuestos nacionales en la compra de libros para esas bibliotecas, lo que me parecería digno de encomio pero, como no exista el hábito de la lectura no habremos conseguido nada, salvo malgastar el dinero de todos. Y el hábito de la lectura se fomenta, se inculca, por otros medios y desde la más tierna infancia. Luego no es una cuestión de cultura, concepto por otra parte muy subjetivo, sino de educación, de formación de los espíritus.
A los niños, a los jóvenes, hay que incentivarles el amor a la lectura como una de las partes esenciales de su formación como ciudadanos, de su patrimonio cívico, como un principio esencial de su propia existencia, de llegar a ser, no algo, sino alguien.
No se trata de hacer ciudadanos convertidos en un almacén de conocimientos varios, en unos acumuladores de datos, sino lograr que exista un verdadero entusiasmo por el aprendizaje, dentro y fuera de la escuela,dentro y fuera del sistema educativo y que, éste, no se limite a emitir títulos académicos para poder ejercer determinadas profesiones, sino que verdaderamente forme personas y no expela súbditos.
Y tendrá que reconocer Carme Chacón que esto no es una cuestión de dinero sino de creencia absoluta en la formación cívica más allá de la existencia o no de un ministerio.
También se queja la encargada de Cultura en el PSOE, del escasísimo interés de los españoles por la música clásica. Cierto, muy cierto. Este aspecto es aún más dramático que los de los libros. Dice que el número de franceses que va a los conciertos de música clásica en Francia triplica a la de los españoles. ¡Claro! Mi querida amiga porque en Francia hace muchos años que la música se dejó de considerar un patrimonio de élites más o menos adineradas. Aquí, sí hay algo más de cierto en el problema de los precios. La asistencia a la música en España es cara para la mayoría de los bolsillos.
Pero no nos engañemos y creamos que si se bajan los precios de las entradas al día siguiente todos nos vamos a aficionar de la noche a la mañana a Chaikovski. También hay que hacer una labor de sensibilización desde las escuelas.
Desgraciadamente quienes lo han intentado han recibido escaso apoyo oficial, incluso durante etapas socialistas. ¿A qué horas se emiten los conciertos de música clásica por TVE? Pues a horas intempestivas. (Por ejemplo los sábados a los ocho de la mañana) Hay que tener mucha afición para escuchar música a esa hora después de una semana de trabajo. ¿Por qué no se hace una operación triunfo para aficionados a la música clásica o al canto? No es sólo cuestión de dinero, es sobre todo, una cuestión política.
¿Sabe doña Carme Chacón cuántos festivales de ópera se celebran en España? ¿cuántos coros de calidad reconocida internacionalmente tenemos? ¿cuántos directores de orquesta españoles pueden codearse con los mejores del mundo? ¿sabe cuántas orquestas que son invitadas cada año a festivales fuera de España? Pues gran cantidad y mucha calidad. Si nosotros mismos despreciamos e ignoramos la existencia de este inmenso patrimonio, ¿qué podemos esperar de aquellos a los que no se les ha enseñado más que el “gran hermano” y “tómbola”?
Espero que las ideas socialistas sobre la cultura no se limiten a la concesión de subvenciones, que siempre acaban siendo arbitrarias, porque de lo contrario estaríamos haciendo un flaco favor a las próximas generaciones que seguirán sien leer y sin escuchar música.
Doña Zoila
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