| La Camilla de Doña Zoila |
Doña Zoila, entrañable y pesimista, analiza y opina sobre los artículos que lee en los diarios internacionales.
Doña Zoila ha puesto el ojo esta semana en el siguiente artículo:[volver al índice de artículos de Doña Zoila]Los demonios del odio
Leído en Diario de Cádiz
Escrito por Eduardo Jordá
Parece que algunos se empeñan en no querer entender lo que está pasando a su alrededor. No se enteran o no quieren enterarse de modo que, prefieren repetir una y otra vez machaconamente las mismas ideas, sin el más leve atisbo de reflexión con lo que, a la larga, la situación empeora drásticamente y de forma brutal.
Con motivo de los atentados del 11 de marzo en Madrid y los acontecimientos posteriores, es decir la victoria del PSOE y la tragedia de Leganés, se han vuelto a escribir decenas de artículos que pretenden dar alguna explicación racional a lo que nos ha sucedido. Los hay que, desde una óptica miope, achacan exclusivamente a la intervención de España en Iraq tan terribles sucesos. Hay otros que, en el lado contrario, pretenden desvincular cualquier conexión entre estos y la nefasta participación española en la injustificable agresión, invasión y posterior ocupación militar de ese país.
Entre estos últimos me ha sorprendido, por su falta absoluta de rigor, un artículo publicado en el Diario de Cádiz, escrito por un ciudadano llamado Eduardo Jordá. Creo que su artículo responde a ese criterio tan extendido en el mundo occidental de que nuestro sistema de vida es excelente y que debe ser exportado sin más por todos los pueblos y naciones del mundo, quiéranlo o no.
Para empezar hace una acusación directa a toda la izquierda y dice que es frecuente oír (...) en eso que conocemos como la izquierda intelectual que el terrorismo islámico actúa por la desesperación a la que le ha sometido occidente.
Pues sí, señor Jordá, esto lo dice la que usted denomina con sarcasmo izquierda intelectual y cualquier persona que esté medianamente informada. Mire usted, la zona de Oriente Próximo está compuesta por una serie de países que hasta hace muy poco fueron protectorados o colonias de países occidentales, especialmente del Reino Unido. Estos son concretamente los casos de Egipto, Iraq, Kuwait y Palestina. Esto no lo podrá negar puesto que es un hecho histórico.
También es un hecho conocido y probado que el abandono a su suerte de todos esos países por parte del Reino Unido sembró el desorden y el caos, que se efectuaron divisiones totalmente artificiales y que lo que se pretendió era seguir ejerciendo el dominio de la zona con la imposición de reyezuelos más o menos amigos de occidente. Eso por no decir el conflicto que supuso la creación del estado de Israel.
Si tales reyezuelos eran o no unos tiranos con sus respectivos pueblos a occidente le importó siempre un comino. Lo importante era que fueran generosos con las empresas occidentales y pudieran extraer todo el petróleo necesario para sus necesidades industriales. Por lo tanto, es evidente que sí hay una responsabilidad occidental, esencialmente anglosajona, en todo lo que ha ocurrido allí a lo largo de los años posteriores.
Dice usted que nos quedamos tan panchos al decir que los terroristas actúan empujados por la pobreza y la opresión imperialista. Pues claro que sí amigo Jordá, claro que sí. Pero ¿usted sabe qué renta por cabeza hay en Palestina, en Egipto o en Iraq? ¿es usted consciente de que el bloqueo contra el régimen de Sadam Hussein provocó la muerte de 500.000 niños por hambre pura y dura y de enfermedades.
Pero ¿es que usted puede negar que en Palestina llevan años reclamando en vano que Israel cumpla las resoluciones de la ONU, cuyo supuesto incumplimiento por parte de Iraq han causado una guerra preventiva?
Como tengo la seguridad de que todo esto usted no lo ignora, deduzco que lo que quiere es manipular nuestras conciencias para evitar que lleguemos a conclusiones autocríticas con el sistema.
Usted afirma que, sostener que occidente tiene una responsabilidad innegable en el auge del terrorismo, que llama islámico y que yo prefiero llamar islamista (hay una notable diferencia), supone exculpar a los autores de los crímenes y hacer recaer la culpa “sobre las víctimas”. Usted que si que se queda tan pancho con esta afirmación.
No he oído ni a un solo líder de esa izquierda intelectual o alguno de sus más destacados representantes, decir que la culpa de los atentados es de las víctimas. Los culpables son los que han planificado, ejecutado, ayudado y justificado estas barbaridades. Y, ante estos actos, sólo cabe la condena más firme y procurar que todo el peso de la Ley caiga sobre estos asesinos.
Pero una cosa es esta que, repito, es incuestionable, y otra distinta es empeñarse en decir que todos los terrorismos son iguales y que no hay que buscar las causas (o negarlas) sino simplemente actuar policialmente. Ese es, justamente, el error más grave: no buscar las causas. Es casi seguro que, si encontramos las causas y nos ponemos seriamente a solucionarlas, los argumentos de los planificadores de atentados queden al descubierto.
Y, ¿cuáles son esas causas? Pues muy sencillo: la injusticia, el hambre, la pobreza, los tiranos amigos de occidente y las humillantes condiciones de vida de los ciudadanos de esos países. Ayudemos a solucionar todos estos problemas y estaremos acabando con el terrorismo.
Occidente ha mantenido el monopolio de la violencia y del dolor en extensas zonas del mundo sin inmutarse. Ha asistido impasible a hambrunas, enfermedades, guerras tribales. Es muy posible que otros pueblos acumulen contra el sistema occidental el mismo odio que anima a estos fanáticos y posiblemente si no pueden demostrarlo es por falta de medios. Y pienso en todos los países del Africa subsahariana y Africa del Sur.
Sostiene usted que según el silogismo perverso de culpar a las víctimas, los terroristas que colocaron las mochilas en trenes llenos de trabajadores “estaban luchando contra la pobreza y la opresión”. En absoluto, nadie puede deducir eso de este atentado. Y, por cierto, si el atentado hubiera sido en alguna de esas magníficas urbanizaciones que hay en Cádiz, llenas de multimillonarios jugando ociosos al golf. Yo pensaría lo mismo. Espero que usted también. ¿O es que los trabajadores víctimas de atentados son más importantes que otras posibles víctimas?
Mire, los que pusieron estas mochilas quisieron causar el mayor daño posible a la sociedad española y, eligieron esos trenes de cercanías de Madrid, como pudieron elegir la línea del AVE o la estación de Santa Justa en Sevilla o un autobús municipal. El caso es causar el máximo daño posible. Y desde luego no para librar a nadie de la opresión sino para mostrar el enorme odio que les suscitamos, como les importa nada llevarse por delante la vida de 200 personas por el simple hecho de que pertenecen a un determinado país aliado del que ellos consideran su mayor enemigo.
Añade usted para justificar que no son liberadores de nada ni de nadie, que el “tunecino” había estudiado económicas y había vivido en España sin tener que mendigar por las esquinas.
En efecto, son las personas cultas las que tienen la posibilidad de tomar conciencia de los problemas y luego adoptar la línea que consideren oportunas para resolverlos. Desgraciadamente el “tunecino” prefirió el terrible camino del terror, pero otros que también tienen claro el papel de occidente, optaron por la vía de la solución pacífica o, al menos, lo intentaron. ¿Se les escuchó? No, casi nunca. Muy al contrario en la mayor parte de las ocasiones se les olvidó o se les eliminó. Casos hay muchos en la historia.
¿Quién es el responsable de la última intifada? ¿Por qué hay guerra civil en Haití? ¿Quién ha provocado una guerra civil en Iraq? ¿Quién armó hasta los dientes a Osama Ben Laden para expulsar a los soviéticos de Afganistán? ¿Quién calla ante los asesinatos selectivos de Ariel Sharon? ¿Quién ayudó a Augusto Pinochet? ¿Quién planeó la operación Cóndor? ¿Quién ayudó a Anastasio Somoza, Ferdinad Marcos, Efraín Ríos Montt y tantos asesinos de ciudadanos latinoamericanos? ¿Quién señor Jordá? Piense y reflexione.
También afirma usted que la mayoría de estos terroristas son gente de clase media y con más cultura de George W. Bush. Ciertamente eso no es muy difícil, porque es precisamente la enorme incultura de ese presidente la que ha ocasionado todo este desastre y ha avivado un avispero por su imprudencia con la inestimable colaboración de otro inculto llamado José María Aznar López.
Y termina usted afirmando algo que no deja de ser sorprendente, que en el fondo, lo que les pasa es que querrían ser más occidentales que nadie, sólo que de alguna forma creen que no lo han logrado.
Pues, posiblemente sin pretenderlo, ha puesto usted el dedo en la llaga. En efecto estoy convencida de que quieren ser occidentales. Quieren tener acceso a la sanidad, a la vivienda digna, al trabajo en sus propias ciudades, a no tener que ser emigrantes clandestinos o sin papeles, a no tener que llegar exhaustos a las costas españoles en míseras pateras, a tener educación y librarse de la plaga del analfabetismo, a disponer de las pocas o muchas riquezas que tenga su país, a poder disfrutar de unas vacaciones pagadas al año, a no tener que recorrerse media Europa para pasar unos días con sus familias y amigos, a no ser mirados con desconfianza y con recelo. En fin señor Jordá a todo eso a lo que nosotros estamos tan acostumbrados y nos parece tan normal.
Doña Zoila
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