| La Camilla de Doña Zoila |
Doña Zoila, entrañable y pesimista, analiza y opina sobre los artículos que lee en los diarios internacionales.
Doña Zoila ha puesto el ojo esta semana en el siguiente artículo:[volver al índice de artículos de Doña Zoila]Las fotos de la tortura
Leído en The New York Times (5.5.2004)
Escrito por Editorial
“Cuando el delito se multiplica nadie quiere verlo” (B. Brecht)
Creo que, a estas alturas, ya serán muy pocos los que tengan dudas de que la inversión y ocupación de Iraq, ha sido un acto de consecuencias catastróficas, tal y como era previsible; un crimen que ha desatado otros crímenes que serán muy difíciles de olvidar, por su magnitud y enorme crueldad. El último, justo cuando escribo estas líneas, es la decapitación de un ciudadano estadounidense a manos de un grupo de sanguinarios. Todo ello es consecuencia de la inicial inmoralidad que supuso esta guerra, que cada vez se complica más y en muchos más aspectos.
El editorial del New York Times del pasado día cinco revela algunas cosas que tienen, en mi opinión, una notable importancia. Se ocupa el editorialista de uno de los diarios más prestigiosos del mundo, de las fotos en las que soldados del ejército de los Estados Unidos aparecen riéndose de prisioneros iraquíes mientras son torturados y/o vejados por sus compañeros.
Ya, de entrada, el artículo que expresa la opinión del Times neoyorquino se hace una pregunta muy típica de la mentalidad estadounidense. Preocupa a este diario, la posibilidad de que en el futuro, cuando se hable de la “invasión” (es la palabra que utiliza) de Iraq, la mayor parte de los ciudadanos del mundo, no recuerden la cantidad de vidas de soldados de Estados Unidos que se perdieron en esa operación que, insiste el rotativo, posibilitó de caída de un brutal dictador. Teme que sólo se recuerden las fotos de las torturas. Es muy posible que el temor esté más que justificado.
Pero, para mí, lo curioso del caso, es el modo de iniciar la reflexión sobre los hechos. Para el Times no hay error en la invasión de Iraq, ya que se hizo para derribar un brutal dictador. Es decir no existe la más mínima posibilidad de que por parte de los Estado Unidos se reconozca que la operación de eliminación de Sadam Hussein, ha sido un auténtico desastre y que esto hubiera sido igual sin las fotos y sin las torturas.
No parece darse cuenta el editorialista del prestigioso diario, de que el problema radica en que, no se hubieran producido esas torturas, si no se hubiera producido la invasión. Es decir las torturas existen necesariamente como consecuencia de lo primero. Una vez que se comente un acto injusto e ilegal, todos los demás hechos no son más que parte de una misma ilegalidad y son necesariamente actos injustos e ilegales. La gravedad de los mismos es, en el fondo, una cuestión meramente circunstancial.
Lo que quiero decir es que, todo lo que se está desarrollando en Iraq, es ilegal por su propia naturaleza: el gobierno provisional, la constitución, los nombramientos, etc. Las torturas individuales de prisioneros son la expresión más cruel y aterradora de una tortura colectiva que empezó el día de la invasión. Y la respuesta incalificable a las torturas es el siguiente paso, al que necesariamente seguirán otros igualmente horripilantes.
El actual gobierno de Estados Unidos, violó de forma consciente el derecho internacional: invadió sin la anuencia de la Organización de Naciones Unidas un país soberano; orquestó una campaña internacional, basada en mentiras, para lograr apoyo a ese acto manifiestamente ilegal; manipuló pruebas con la intención de demostrar la existencia de armas de destrucción masiva en absoluto inexistentes.
Presionó de forma brutal, por emplear la palabra del Times, a gobiernos de terceros países, como fue el caso de México, para que se sumaran a sus tesis y lanzó toda clase de amenazas a quienes tuvieron la suficiente claridad de ideas para oponerse a la agresión (Alemania, Francia y Rusia). Pues bien, ni aún así, logró más significativos apoyos que los de su siervo británico y el del anterior gobierno español y el de Italia, igualmente lacayos. Hubo más aliados, evidentemente, pero de menor trascendencia.
Y después de todo este cúmulo de ilegalidades, el presidente George W. Bush tiene la desfachatez de salir en TV para disculparse con los iraquíes y decir que las torturas no forman parte de la cultura de los Estados Unidos. ¡Verdaderamente increíble!
Después nos enteramos de que el Pentágono aprobó, en su día, una serie de actos de tortura que se podían aplicar a los presos de Afganistán. ¿No forma parte de la cultura?
Es evidente que los primeros responsables de las torturas son quienes las han llevado a cabo en las prisiones de Iraq. Pero, no es menos cierto, que la administración Bush es como poco, cómplice de todas y cada una de esas torturas y su necesaria promotora. Y además de cómplice es, ciertamente, encubridora.
El secretario de Defensa, Donald Rumsfield, sabía desde el mes de enero que esto estaba sucediendo y no hizo absolutamente nada. Ni siquiera se molestó en leer en informe. Ahora bien, ¿es creíble que Bush no fuera informado por su secretario de Defensa de los que estaba sucediendo? No, nadie se lo puede creer.
Sí acierta el New York Times al señalar que las fotos en cuestión no son precisamente la mejor forma de atraerse para la causa de los Estados Unidos a los estados musulmanes. No sólo eso; es la mejor manera de que muchos musulmanes justifiquen, como poco, las acciones de Al Qaeda. Es la mejor forma de radicalizar a quienes antes estaban en el campo de la moderación y el compromiso para salir del atolladero.
Critica el editorial la torpeza de la administración Bush por la forma de afrontar la cuestión: dando largas, escabulléndose de la cuestión y lanzando balones fuera, como se suele decir por estos pagos. Era de esperar. La administración Bush no se distingue precisamente por su transparencia, ni en este, ni en otros asuntos. Además está claro que no existe ni un sólo gobierno en todo el mundo que reconozca que bajo su mandato se han autorizada, consentido o encubierto las torturas de ciudadanos de otros países.
Pero pillados con las manos en la masa, tal y como señala el Times, prometen una investigación y sanciones a los responsables. ¿Qué investigación?
Dudo mucho la de capacidad del actual gobierno de Washington para encabezar una investigación verdaderamente rigurosa sobre estos acontecimientos. Se tratará de responsabilizar a los primigenios autores de las torturas y después a sus mandos. Es posible, incluso, que Bush prescinda de Rumsfield, pero el auténtico torturador, el que dio de la orden de invasión Iraq, el que mantiene la situación terrorista de Guantánamo, el que ordena la captura “vivo o muerto” de todo el que se le opone, ese seguirá sin ser juzgado ante un tribunal penal internacional.
De todas formas no nos debe extrañar este asunto. Ya tendríamos que estar curados de espanto con respecto a los Estados Unidos y su afán por democratizar a todo el orbe. Su historia reciente está plagada de invasiones, intervenciones, derrocamientos, asesinatos, conspiraciones, mantenimiento de terribles dictaduras, guerras (Viet Nam) y similares. Eso sí forma parte de su cultura política, antes, durante y posiblemente después de Bush. Lo único que ocurre ahora es que este individuo es especialmente zafio y peligroso.
Doña Zoila
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