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La Camilla de Doña Zoila
Doña Zoila, entrañable y pesimista, analiza y opina sobre los artículos que lee en los diarios internacionales.
Doña Zoila ha puesto el ojo esta semana en el siguiente artículo:

Nuevos tiempos para la izquierda en América Latina
Leído en el Independiente (México)
Escrito por Cristina Marcano

Después de tantos años de desilusiones, tragedias y desesperanza,  parece que algo se mueve en Latinoamérica. Algo que puede ser importante no sólo para esa parte del mundo,  tan castigada por la injusticia,  sino también para muchas más personas,  incluidas por supuesto,  las del denominado primer mundo.

Viene esto a cuento de un artículo que me han hecho llegar amablemente unos amigos y que se ha publicado en el diario “El Independiente” que,  por cierto,  es uno de los mejores de México.

Pues bien,  en el citado artículo,  que firma Cristina Marcano y que está fechado en Caracas dice que  “Ya no cabe duda. Corren nuevos tiempos para la izquierda en América Latina”. Y una que ya es experta y ha seguido un poco la tormentosa historia de esos pueblos no ha podido por menos que emocionarse un poco y es por ello por lo traigo aquí  esta cuestión que a los españoles no tendría que dejarnos indiferentes.

¿Será posible que por fin esos pueblos tan martirizados puedan tener los gobiernos que democráticamente han elegido? ¿Será posible que los Estados Unidos no entorpezcan –una vez más- los procesos de democratización y sobre todo de redistribución de la riqueza de esas naciones?

Porque,  efectivamente, en mi opinión se trata de una nueva posibilidad para una nueva izquierda. Después de la traumática experiencia de Chile, con Salvador Allende a la cabeza, parecía que las posibilidades de que la izquierda gobernara en algunos de esos países estaban definitivamente enterrada. La represión fue tan feroz que muchos creímos que jamás se volvería a levantar cabeza.

Y sin embargo de nuevo hay proyectos alternativos a los del  Fondo Monetario Internacional, a los del Banco Mundial y a los de las multinacionales que representan los señores Bush y Aznar. Porque son precisamente esas recetas las que han llevado al desastre económico y, sobre todo, a la más atroz injusticia social a esos países.

Tiene razón la articulista cuando señala que ya a partir de mitad de la década de los años 90  “se registraban signos de impaciencia y agotamiento ante la falta de resultado de los planes de ajuste macroeconómico que se venían imponiendo desde los 80”.

Y todo entendemos como entienden los defensores del mercado libre esas recetas: despido libre, privatizaciones (por supuesto de las industrias rentables), recortes sociales y políticas de empleo draconianas.

El resultado fue el conocido. Se generalizó aún más pobreza y la falta de oportunidades y de expectativas de un mínimo bienestar fueron el caldo de cultivo para los movimientos de resurgimiento de la izquierda, desde luego para sorpresa de muchos que la daban por muerta y enterrada..

Y por qué digo que este proceso puede ser importante incluso para los ciudadanos del llamado primer mundo. Pues porque tras muchos años de tener que sufrir terceras vías, nuevos socialismos y apuestas por el  cambio  y similares, encabezados por oportunistas como Tony Blair, Felipe González, Carlos Andrés Pérez, Betino Craxi y otros semejantes parece que ahora surge un socialismo que puede recuperar algo que le es esencial: la ideología.

La izquierda no debe adoptar en absoluto las recetas de la derecha para resolver los problemas sociales y debe anteponer su criterio político a la hora de decidir donde, cómo y cuánto se debe invertir, sin guiarse por criterios de rentabilidad pura y dura.

Porque no es cierto, como se ha demostrado muchas veces,  que el mercado, elevado por algunos a la categoría de factotum, resuelva por sí mismo todos los problemas que acosan a las sociedades, desarrolladas o no.  El mercado no resuelve el problema del paro, de la inmigración, del acceso a  la sanidad y a la educación, de la escasez de vivienda, de las bajas rentas, de la precariedad en el empleo etc. El Estado debe preocuparse por el conjunto de sus ciudadanos y para ello debe disponer de los medios necesarios, con una política fiscal justa, desde el punto de vista de la redistribución. Con inversiones allí donde el sector privado no invierte por motivos claramente de rentabilidad y sí para ello es necesario algún déficit pues adelante. Y eso sólo se puede hacer desde la perspectiva social de la izquierda.

En el artículo se habla de tres corrientes de la izquierda en Latinoamérica y remarca las diferencias que hay entre Luis Iznacio Lula en Brasil, Hugo Chávez en Venezuela o Ricardo Lagos en Chile.

Es cierto que se trata de personajes muy distintos y con actitudes manifiestamente opuestas. Quizá el ejemplo de Chávez, demasiado tendente al caudillismo personalista, no sea el más convincente  pero, sin lugar a dudas, fue elegido democráticamente y los intentos de derribarle por la fuerza, incluida las de las armas son absolutamente inmorales. Sólo las urnas deben echarle del palacio de Mira flores

Por su parte Lula procede del mundo sindical y, aunque su estrella sufre algún que otro apagón, no hay que tirar la toalla. Brasil es un país con un potencial de riqueza enorme y las reformas no se pueden llevar de un día para otro. Aunque a Lula habría que advertirle de que tampoco se pueden posponer eternamente.

El caso de Lagos es distinto. Lagos pertenece a un socialismo de corte clásico heredero de una gran tradición democrática y su política responde a esta línea.

Finalmente la articulista hace referencia a una cuestión de vital importancia como es la actitud de los Estados Unidos y dice que “Nunca han tenido un escenario en el cual varios países, incluyendo el más grande Sudamérica y una de las economías más importantes del mundo, tienen gobiernos de izquierda”.

Y hace un vaticinio ciertamente escalofriante ciando añade que “o aprenden a trabajar con esto que está pasando (...) o van a meter la pata. Y son capaces de crear estropicios muy grandes”.

Verdaderamente terrible. Pensar que los Estados Unidos gobernado por un elemento como George Bush pueda sepultar a golpe de guerra preventiva, con la anuencia de sus aliados, algunos de los cuales están en el lado socialista,  todas las ilusiones de tantos millones de personas, para que sus multinacionales petroleras y las de sus amigos puedan seguir gozando de impunidad total en la expoliación es como para temblar.
 

Doña Zoila

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