| La Camilla de Doña Zoila |
Doña Zoila, entrañable y pesimista, analiza y opina sobre los artículos que lee en los diarios internacionales.
Doña Zoila ha puesto el ojo esta semana en el siguiente artículo:[volver al índice de artículos de Doña Zoila]In dubio... contra
Leído en Militares (Octubre 2004)
Escrito por M. G. C.Una de las ventajas de escribir artículos como los que yo hago, al margen de que estén mejor o peor hechos, es que me da la oportunidad de leer trabajos de otras personas que, de otra forma, habría pasado por alto con casi toda seguridad. Lógicamente algunos me gustan más y otros menos pero, independientemente de mí opinión personal, siempre trato de dar variedad a esta sección, incluso con la inserción de que aquellos que me producen profundo disgusto. Mi opinión no tiene por qué ser compartida por el resto de lectores que pueden sacar sus propias conclusiones.
En fin que esta semana ha caído sobre mi camilla una curiosa publicación que se llama MILITARES, así todo con mayúsculas, que es el órgano más o menos oficial de la denominada Asociación de Militares Españoles (AME) que, a su vez está ligada de alguna forma al sindicato CSIF, que es el de los funcionarios y claramente corporativista.
Dicho sea de paso, las asociaciones de militares no están reconocidas legalmente, así que esta fantasmagórica AME, supongo que se acogerá a algún estatuto especial para poder actuar.
La revista, que es bastante mala, contiene una serie de artículos sobre temas de todo tipo: unos que se refieren a problemas exclusivos de los componentes de las Fuerzas Armadas, otros con comentarios sobre cuestiones sociales, económicas y políticas.
Otra cuestión curiosa es que carece por completo de publicidad, con lo que supongo que recibirá algún tipo de donación, aportación o subvención, lo que hace más misterioso todo el asunto.
La verdad es que, tras leerla, me he llevado una tremenda desilusión porque, insensata de mí, creía que los militares españoles habían perdido su espíritu de superioridad sobre el resto de la ciudadanía, habían abandonado para siempre sus veleidades autoritarias, eran respetuosos con la legalidad constitucional, lo cual no implica aceptar sumisamente todos sus extremos y, por resumirlo de alguna forma se habían integrado en lo que llamamos el Estado de Derecho.
Hasta tal extremo estaba convencida de ese cambio en su mentalidad, que cuando he tenido que pronunciarme sobre ese asunto, he defendido a los militares e incluso me han parecido sensatas muchas de sus reivindicaciones, como las mejoras salariales o sociales, frente a las críticas efectuadas por personas de mi entorno al estamento castrense.
Pero después de leer y releer, por si acaso yo estaba exagerando o malinterpretando varios artículos de la citada publicación, me he quedado, como digo, muy decepcionada, ya que, creo que al menos los que en ella escriben, están en la línea que caracterizó al régimen del dictador golpista Francisco Franco.
Los artículos, escritos con mejor o peor técnica literaria, son categóricamente críticos con el sistema democrático, lo cual es perfectamente legítimo, pues no es obligatorio ser demócrata pero, en muchas ocasiones, se pasan bastante en sus afirmaciones y bordena la legalidad. Para muestra basta un botón.
Una de las secciones que se llama “In Dubio... Contra”, tiene un pequeño comentario que firma un tal M.G.C. que se bajo el epígrafe “Las estatuas molestan” se refiere a la posibilidad de que el Ministerio de Defensa retire la estatua de Franco que preside la entrada de la Academia Militar en Zaragoza y muestra su rechazo ante tal posibilidad.
Dice el articulista que esa estatua ha estado colocada allí desde que en 1942 se inició la tercera etapa de funcionamiento de la citada Academia y “a su sombra se han formado todas las promociones que han integrado el Ejercito de Tierra”. Así nos ha ido.
Es decir, la sombra alargada de un general que dio, o se sumó gustoso, a un golpe de estado contra un régimen legal y legitimo, que provocó una guerra fratricida que causó unos 500.000 muertos, miles de presos, miles de exiliados y represaliados y 40 años de oprobio para la ciudadanía, incluida buena parte de la militar, debe seguir presidiendo la entrada de la Academia donde se forman los cadetes de un ejercito que se supone que, entre otras, cosas es garante del orden constitucional. Es inaudito.
Más adelante dice que los que respetan y aman lo que la estatua representa merecen el reconocimiento a sus “lealtades”. No señor, no puede merecer el mínimo respeto la lealtad a un individuo de semejante catadura moral, que mantuvo a su propio país humillado y aislado del mundo, de la cultura y del progreso.
No se trata de la estatua de un militar cualquiera, héroe victorioso contra el invasor o probo benefactor, sino de uno que había jurado defender una constitución y que violó deliberada y concientemente ese juramento. Un general que se sirvió del ejecito para luchar contra su propio pueblo, que no tuvo piedad ni de sus compañeros de Academia y que prolongó las operaciones militares de forma cruel para aniquilar al “enemigo”
¿Es eso lo que ama el tal M.G.C.? ¿Es la deslealtad de Franco y su notorio perjurio lo que ama el articulista? De lo que ha escrito eso se deduce claramente y sí no es así que rectifique.
Dice más adelante que hay que tener en cuenta que Franco fue el creador de la Academia de Zaragoza y que ese hecho debe quedar al margen de su trayectoria política. Esto es moralmente inadmisible porque Franco, antes que fundador de esa Academia, fue militar y, como tal, era su deber respetar el orden constitucional que juró, algo que evidentemente no hizo. Si aplicáramos ese mismo criterio a todos los que ha fundado algo, en cada vehículo de la marca Volkswagen podríamos colocar un retrato de Adolfo Hitler, ya que al margen de su trayectoria política, logró que muchos alemanes accedieran al automóvil. Podría proponerlo el articulista.
Dice que Franco la fundó, la dirigió y la mantuvo como centro básico de la formación de los militares españoles. Es evidente que así ha sido. Y le preguntaría al citado M.G.C. ¿Qué clase de ejercito ha tenido España? Pues muy sencillo, un ejercito que se ha formado dentro de un espíritu antidemocrático, autoritario, exclusivista, con afán de intervenir en los asuntos políticos del país y alejado de la sociedad civil con la que no ha querido convivir en absoluto. Un estamento de privilegiados que se ha situado por encima del resto de los ciudadanos como si fuéramos una partida de apestados. Esa es la formación del ejercito basado en las enseñanzas de Franco.
Pide sin rodeos que la estatua se quede donde está y, en el paroxismo absoluto, señala que si se quiere quitar tiene que ser o por odio o por miedo. Esto ya es el colmo de lo que se puede afirmar.
¿Odio a qué? ¿A la estatua de un general golpista y perjuro? ¿Miedo a que lo que se enseñe a los nuevos cadetes sobre el fundador de esa Academia ejerza sobre estos una influencia nefasta?¿ A que los profesores pongan como ejemplo a seguir su conducta inmoral y desleal?
No, amigo mío. No hay ni odio, ni mucho menos miedo. Lo que hay es memoria histórica y sentido de la dignidad, esa a la que tanto suelen apelar los militares. Una academia militar que se precie no puede tener como referente, ni mucho menos como exponente de lealtad a semejante individuo que representa exactamente todo lo contrario de las virtudes del buen soldado.
Los militares españoles tendrían que ser los primeros interesados en borrar cualquier vestigio que recuerde, ni siquiera en una estatua, que un día un general golpista vistió el mismo uniforme que otros muchos que sí dieron con gallardía y generosidad, incluso su vida, con lealtad y sin pedir nada a cambio, por lo que ellos denominan Patria.
Para el ejército español, para su historia, para su hoja de servicios, Franco es una mancha, que yo creía lavada pero, ahora, me doy cuenta de que no es así. La verdad es que lo lamento mucho.
Doña Zoila
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