| La Camilla de Doña Zoila |
Doña Zoila, entrañable y pesimista, analiza y opina sobre los artículos que lee en los diarios internacionales.
Doña Zoila ha puesto el ojo esta semana en el siguiente artículo:[volver al índice de artículos de Doña Zoila]Iraq’s vital vote (Votación vital en Iraq)
Leído en Boston Globe (8 enero 2005)
Escrito por Editorial“Ready or not”, es decir, preparados o no. Así de categórico comienza el editorial que, sobre las próximas elecciones en Iraq, publicó el Boston Globe en su edición del ocho de enero. Así pues parece que los iraquíes, preparados o no, tendrán que votar el próximo día 30 a no se sabe muy bien quiénes y tampoco exactamente para qué.
El artículo analiza las condiciones en las que los electores tendrán que acudir a las urnas de las que deberán salir, nada menos, que un gobierno y unos representantes encargados de elaborar una constitución.
El editorialista se muestra preocupado por las circunstancias en las que se van a celebrar esas elecciones, con un terrorismo desaforado que ha impedido una campaña electoral que, en opinión del diario, hubiera podido considerarse, o sea, con mítines masivos y públicos y con toda la parafernalia electoral.
Teme, también, puede provocar que los iraquíes no acudan a las urnas por miedo a sufrir las consecuencias de algún atentado de los muchos que se producen cada día con un saldo de muertes espantoso.
Se lamenta también el Globe de que las Administración Bush no haya podido convencer a los gobernantes de Iraq de la necesidad de retrasar las elecciones unos cuantos meses hasta que la situación se haya normalizado.
La verdad es que no acierto a comprender cómo se puede estar tan despistado, por decirlo de una forma diplomática, en lo referente a Iraq por parte de quienes se supone son personas bien y puntualmente informadas sobre los acontecimientos internacionales, de forma que puedan trasladar una opinión rigurosa y seria a los lectores. Trataré de explicar mi sorpresa.
Es evidente que reconocer que estén “preparados o no”, tendría que ser suficiente motivo para que el editorialista del Globe no tuviera la más mínima duda acerca de la inconveniencia absoluta de celebrar estas elecciones y en este momento. No se dan las más leves condiciones para que éstas tengan las garantías suficientes para que su resultado sea verdaderamente representativo
De estas elecciones no puede salir nada de nada. A no ser que lo que se pretenda sea precisamente eso, que no salga nada de nada para poder seguir ocupando el país con ese pretexto, o sea perpetuar la ocupación.
Parece, o me parece a mí, que existe un increíble despiste general respecto a lo que son algunos países islámicos y su forma de hacer y ver las cuestiones políticas. Y de ese despiste vienen una buena parte de los problemas que se generan después.
Lo que no me cabe en la cabeza es que si a mí, que soy una simple ciudadana, me ha bastado alguna visita a esos países para darme cuenta de que son sociedades absolutamente diferentes de las nuestras, con otros valores y otros esquemas y con necesidades y prioridades muy distintas, cómo es posible que en las cancillerías occidentales y en los medios informativos que crean opinión esto no sea perciba. Salvo que se trate de confundir.
Sigo creyendo que es un error garrafal intentar trasladar de forma mimética el sistema democrático parlamentario a países en los que la sociedad no está dividida en clases, a las que representan, con mayor o menos afinidad, los partidos políticos, como pasa en Europa donde, en términos generales, la izquierda podría representar a un determinado grupo de personas que podríamos identificar con posiciones progresistas y la derecha a otro grupo con características conservadoras. Todo esto con reservas y matices evidentemente.
Pero en Iraq, eso no es así. Allí no hay ni derechas ni izquierdas en el sentido occidental de la palabra, porque no existe una organización social donde sean necesarios los partidos políticos de la forma que aquí se entiende.
En primer lugar no existe burguesía, ni clase media, luego no puede haber intereses de esa clase que representar y defender y casi no existe proletariado industrial, luego tampoco puede haber representantes de esa parte de sociedad. Incluso los llamados partidos comunistas son muy diferentes de lo que ha sido en comunismo tanto en el este como en el oeste.
La sociedad de esos países es lo más parecido al feudalismo medieval europeo. La relación entre el poder y los habitantes es la misma que la existía entre el rey absoluto y los súbditos. Los gobiernos están para hacer la voluntad del rey o del presidente de la república y los parlamentos para aceptar sumisamente las decisiones de los grandes jefes. Y esto vale lo mismo para Iraq, como para Marruecos y no digamos nada de Arabia Saudita y los Emiratos. Quizá la excepción sea el caso turco, aunque la mayoría de la población es todavía agrícola.
El segundo error consiste en creer que la celebración de elecciones determina necesariamente la creación de auténtica democracia. Nada más lejos de la realidad como saben en muchos países donde nominalmente hay elecciones con varios candidatos cuando corresponde por ley. Eso en sí mismo no es garantía de nada, salvo que lo preocupe sea sólo la forma y no el fondo.
La democracia no es algo que cae del cielo o la regalan los Estados Unidos o la Unión Europea. No es una gentil donación de George W. Bush o de Javier Solana. Es un proceso de conquistas con pasos adelante y con retrocesos; con caídas terribles y, a veces muy largas y con resurrecciones costosas tras largos años de catacumbas.
Y baste recordar el caso de Europa, donde la democracia se ha ido formando y, posiblemente aún lo esté haciendo, desde 1789 en que se inició el proceso revolucionario en Francia. Y antes había sido la revolución americana y antes la de Inglaterra.
Luego, si en Europa ha costado casi 300 años y aún es imperfecta, ¿cómo es posible creer que Iraq va a ser de la noche a la mañana una realidad? Eso es de memos. Salvo que se pretenda hacer una pantomima.
En tercer lugar existe un factor que parece que se tiene en cuenta. Yo conozco muchas familias en el País Vasco, por ejemplo, en la que alguno de sus miembros es votante de la izquierda independentista e, incluso, he conocido alguna con miembros de ETA. Y en esa misma familia, hay votantes del Partido Popular o del PNV. Eso en Iraq es impensable. Allí se vota por otros conceptos que, casi siempre, están determinados por la tribu a la que perteneces, el pueblo en el que has nacido o la familia con la que estás emparentado o la secta islámica cuya fé profesas.Una católico español puede votar al PP o a Izquierda Unida pero un musulmán tiene otro concepto del factor religioso porque la religión adquiere un carácter público.
Si eres sunní, jamás votarás a un candidato chií y viceversa porque eso es una traición que te convierte en un apestado para toda tu vida. Así que el voto no es ideológico, salvo excepciones muy escasas. Por lo tanto, es inútil la preocupación del Globe por el sistema electoral y la proporción que cada uno vaya a tener en el futuro parlamento. Es un problema irrelevante.
Por eso, las campañas electorales son absolutamente distintas de las de Europa. Es imposible para un candidato recorrer todo el país porque hay zonas a las que no puede pasar. ¿Se imaginan a un candidato iraquí haciendo campaña en el kurdistán? No ¿verdad?. Pues yo tampoco.
Lo más probable es que las elecciones tengan escasa participación y no sean aceptadas por casi nadie, con lo que el país seguirá en una situación de caos y guerra civil como advierte el Globe que es, justamente, lo que ha provocado la invasión y ocupación de Iraq por parte de Bush y sus amigos.
Iraq no era en absoluto un peligro para la comunidad internacional, no tenía armas de destrucción masiva, no tenía mísiles que pudieran alcanzar Tel Aviv, no apoyaba financieramente, ni de otra forma, a grupos de terroristas y todo esto ha sido un disparate. Ahora gracias a Bush y sus amigos cada día mueren decenas de personas y encima se les dice que vayan a votar para elegir un parlamento democrático que elabore una constitución.
Supongo que para la mayoría de los iraquíes es mucho más importante saber si van a sobrevivir o, un mal día, van a ser víctimas de un coche bomba que las fuerzas de ocupación son incapaces de detectar.
Creo que lo mejor del editorial del Globe es justamente al final, cuando sugiere que Bush debe prometer a los iraquíes salir de allí lo antes posible y no establecer bajo ningún concepto bases militares permanentes.
Y, efectivamente, si por suerte las personas con buena voluntad salen ganadoras en estas elecciones el mejor favor que le puede hacer el mundo democrático occidental es que no aparezcan como cómplices de un nuevo colonialismo. ¡Ojalá que Bush y sus amigos lean el Globe!.
Doña Zoila
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