ANIKA ENTRE LIBROS www.ciberanika.com
.
La Camilla de Doña Zoila
Doña Zoila, entrañable y pesimista, analiza y opina sobre los artículos que lee en los diarios internacionales.
Doña Zoila ha puesto el ojo esta semana en el siguiente artículo:

Ramona, nazi
Leído en El Periódico de Catalunya (19 enero 2005)
Escrito por Ferran Monegal

Ya sabía yo que las inoportunas declaraciones de Ramona Maneiro tendrían consecuencias de todo tipo. La verdad es que no es para menos.

No soy muy asidua de la TV,  así que ni escuché las declaraciones de Ramona en las que reconoció haber colocado cianuro en un vaso de agua que bebió Ramón Sanpedro, ni tampoco el programa “59 segundos” de TVE al que hace referencia el artículo que hoy comento.

Así que todo lo que sé sobre este asunto es por lo que he leído sobre esas declaraciones iniciales y por algunas posteriores a las de Ramona que sí he oído.

Ramón Monegal habitual del Periódico de Catalunya, que también es diario habitual de mi camilla, se ha mostrado indignado por el tratamiento que ha recibido la ya famosa Ramona Maneiro por parte, entre otros, de Ignacio Villa, jefe de Informativos de la Cadena COPE (ya saben la de los curas),  que comparó a esta ciudadana nada menos que con los nazis que legalizaron la eugenesia con el pretexto de la mejora de la raza. Creo que Monegal tiene razón en señalar que la comparación es absolutamente absurda y desproporcionada y no voy a extenderme más sobre ello porque sería una pérdida de tiempo.

Dicho esto, quiero señalar que, en mi opinión, Ramona tampoco está exenta de culpa. Efectuó unas declaraciones en un programa de TV reconociendo que puso el cianuro que acabó con la vida de Ramón Sampedro pero cuando ya no tenía riesgo porque el posible delito había prescrito. Me parece un poco oportunista y, en todo caso, ¿a qué reconocerlo ahora?

Y claro, como también era de esperar, las reacciones de la familia y la ciudadanía en genenral no se hicieron esperar. Algunos la consideran una homicida y, técnicamente, lo es. Otra cosa es que tenga todo tipo de atenuantes o eximentes. Pero tampoco eso viene al caso.
 
Total que, entre comparaciones con nazis, oportunismos de unos y otros y apariciones televisivas, se está consiguiendo que, como señala acertadamente Monegal, Ramón Sampedro esté otra vez de actualidad y, sinceramente, dudo mucho de que a él le hiciera mucha gracia si pudiera verlo.

Ramón Sampedro mantuvo una batalla para que se reconociera el derecho a elegir la propia muerte bajo unas condiciones determinadas y no para que su caso se convierta en una especie de Gran Hermano.

Y vuelve a acertar el comentarista cuando señala que es muy posible que las apariciones, idas y venidas de Ramona en las diferentes cadenas de TV,  ignoro si previo acuerdo económico, están rebajando un problema muy serio a la ínfima categoría de simple cotilleo para programa basura, esos que precisamente se proponen eliminar nuestras autoridades correspondientes.

Porque la cuestión de fondo, al margen de la actitud de Ramona, no parece interesar a nadie. Poco se habla de sí es necesario modificar la legislación con respecto a la eutanasia y, modestamente, creo que es un debate que hay que acometer con absoluta seriedad y con una intención de profunda reflexión, de forma que no vayamos, por enésima vez, a dividir a la sociedad en buenos y malos, según sea su opinión sobre esta cuestión. O en progresistas y carcas, que también es otra de las posibilidades.

Esperemos que no suceda de nuevo lo que ha pasado muchas veces con la defensa del aborto que, por ejemplo, ha sido identificada siempre con el progresismo y su rechazo con el conservadurismo, algo que siempre he considerado puro maniqueísmo porque supongo que se puede ser socialmente progresista y tener, al menos, dudas razonables y argumentables sobre algunas cuestiones. Sinceramente yo tengo dudas sobre muchas cosas de las que defiende la progresía oficial y no por ello me considero reaccionaria.

Y, queridos lectores, hablando de dudas, no tengo en absoluto una posición decidida sobre este asunto de la eutanasia. Me parece muy difícil determinar si es bueno o malo ayudar a alguien a morir aunque te lo pida reiteradamente y se sepa con certeza que se está ante una situación irreversible. Y no es que crea que el único que dispone de la vida es dios. Sencillamente es que lo que no sé es si puedo disponer yo. Creo que no sería capaz de hacer un acto como el de Ramona, pero tampoco me siento en condiciones de asegurarlo con total firmeza y, aún mucho menos, de condenar a quien lo ha hecho.

Es muy posible que yo en las circunstancias de Ramón también pidiera a alguien que me ayudara a dejar de sufrir pero, repito, que hoy por hoy no creo que me fuera posible ejecutar esa acción tan trascendente.

No tema pues Ramona Maneiro mi condena por ello, aunque supongo que sus múltiples ocupaciones, le impedirán leer este modesto artículo. Pero sepa que, en todo caso, no puedo aprobar la utilización propagandística que está haciendo de todo esto. Es un asunto demasiado grave y profundo como para frivolizarlo y degradarlo cada vez más en sucesivas apariciones televisivas. Más vale que a partir de ahora, si va a seguir en esta línea,  mantenga un prudente y respetuoso silencio.

Si Ramona, como sostiene, se siente orgullosa de haber ayudado a Ramón a morir, me parece muy bien, pero basta que lo diga una vez y, de paso,  asuma las consecuencias de ese acto en un país en el que todavía es un hecho delictivo.

Ramona no puede justificar su conducta llamando hipócritas y manipuladores a quienes rechazan su comportamiento porque posiblemente, en muchos casos, existen personas anónimas que estén totalmente en contra de la eutanasia por unos principios morales que, como poco, son tan respetables como los de ella.

Si ella se presta a airear publica y reiteradamente su actuación se expone a que se le critique también de forma pública y asimismo a que muchos la consideren una delincuente.

Y es que en este país existe demasiada tendencia a frivolizar la discusión de temas que tienen importancia capital. La eutanasia es un asunto que afecta gravemente a las conciencias y sobre eso es muy difícil legislar.

Imaginemos que se autoriza la eutanasia. ¿Sería, por ejemplo, obligatoria su aplicación para un médico que la considere contraria a sus principios morales? ¿La tendría que pedir siempre el sujeto de la acción, o también lo podrían hacer otros en su nombre? La verdad no me parece un tema como para llevar a un programa de TV que se llama “59 segundos” y que, por cierto,  precisamente por su brevedad,  puede provocar todo tipo de malentendidos.

Y si lo que se quiere es iniciar una campaña seria a favor de la eutanasia, que se haga de forma rigurosa, de manera que todas las opiniones tengan la misma oportunidad de ser expresadas para que  los que todavía no tenemos una opinión formada,  podamos efectuar al menos una aproximación al problema.
 

Doña Zoila

[volver al índice de artículos de Doña Zoila]
 
RESPONSABILIDADES: En esta web no existe ningún tipo de copia literal por parte de Anika, o que no pertenezca a las propias fichas personales de libros de leídos de la webmaster. Anika es creadora y dueña única de los argumentos y opiniones de "Anika Entre Libros" firmados por ella, y por ello decide hacer públicos sus propios textos. Si alguien quiere utilizar cualquier parte de esta web póngase en contacto conmigo. Del resto de la web, críticas y opiniones, se responsabilizan sus autores, así como de las opiniones vertidas por sus colaboradores y articulistas.
Diseño web (webmaster) ANIKA Patrocinador UTOPIASOFT.NET
©  www.ciberanika.com