| La Camilla de Doña Zoila |
Doña Zoila, entrañable y pesimista, analiza y opina sobre los artículos que lee en los diarios internacionales.
Doña Zoila ha puesto el ojo esta semana en el siguiente artículo:[volver al índice de artículos de Doña Zoila]Hay que darle tiempo
Leído en El País (20 de abril de 2005)
Escrito por Hans KüngParece que la elección del cardenal alemán Joseph Ratzinger como sucesor de Juan Pablo II no ha sorprendido a casi nadie pues era el candidato que, junto a Dionigi Tettamanzi (arzobispo de Milán), contaba con más apoyos dentro del colegio cardenalicio para salir elegido en el cónclave que empezó en la tarde del 18 de abril.
Evidentemente muchas han sido las reacciones ante tal elección, unas de signo positivo y otras muy negativas, como era de esperar. Incluso se han producido algunas insultantes e innecesariamente agresivas aunque en términos generales, se considera a Benedicto XVI como un Papa intelectualmente preparado y situado en el sector más conservador de la Iglesia Católica. Tettamanzi era el candidato de los “progresistas”.
Muchas son las opiniones vertidas en los medios de comunicación ante la elección del sucesor de Karol Wojtyla, por diversos articulistas, editoriales y personas del mundo de la política y otros sectores que han escrito sobre este acontecimiento. Opiniones, en todo caso, respetables, pero en muchas ocasiones un poco viscerales, inducidas y basadas más en percepciones y presunciones que en hechos objetivos, que, evidentemente, también los hay.
El Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, se ocupa de la parte más complicada de la religión y ese cargo es posiblemente el más ingrato de la curia. No es un cargo en el que sea fácil hacer amigos. Pero para refrescar algunas memorias recordaré que el cardenal Ratzinger fue uno de los teólogos más brillantes y “progresistas” del Concilio Vaticano II.
Quisiera en todo caso, antes de pasar a analizar el artículo que he elegido para esta ocasión, señalar mi sorpresa por el hecho de que se critique a Ratzinger por su conservadurismo trentino y se lancen toda clase de alabanzas sobre Wojtyla, verdadero conductor de la Iglesia Católica, institución que funciona como una monarquía absoluta, algo que parece que muchos han olvidado estos días. Y paso sin más al artículo.
El teólogo suizo Hans Küng, uno de los críticos más serios, preparados y contundentes que ha tenido el ahora mitificado y glorificado Papa Wojtyla ha dicho en un breve artículo reproducido en el diario El País, que hay que esperar un tiempo prudencial para juzgar la labor al frente de la Iglesia Católica del nuevo Papa Benedicto XVI, el ya archifamoso cardenal Joseph Ratzinger, que por cierto fue colega universitario del Küng y profesor de Leonardo Boff, impulsor de la Teología de la Liberación.
Estoy de acuerdo con la opinión de Küng, como casi siempre, aunque le haría algunas matizaciones, desde mi posición modesta de simple observadora de los hechos y como creyente que coincide mucho más con su visión que con la que podríamos llamar la “oficial”.
Creo que Küng acierta plenamente cuando señala que al nuevo Pontífice le queda por delante una dura y ardua tarea en lo que se refiere al ecumenismo, es decir a lo que se refiere a la unión de las iglesias, suponiendo, que tal unión sea un asunto prioritario, que en mi opinión no lo es. Otra cosa es que se produzca una convivencia armoniosa y pacífica entre las iglesias cristianas. Este es, precisamente, uno de los grandes y más graves déficit del pontificado de Juan Pablo II. Sus gestos de acercamiento fueron siempre más de cara a la galería que otra cosa.
Si Ratzinger va a seguir por la senda trazada por su predecesor que sostenía que la Iglesia Católica es la única verdadera y que los demás están descarriados, esa unión tan deseada por Roma, la veo muy difícil. La verdad es que en los años en que Ratzinger ha sido vice Papa no parece que se haya distinguido por mantener un criterio verdaderamente ecuménico, aunque es cierto que una cosa es ser cardenal y otra muy distinta es ser Papa. Ya veremos.
Habla Küng de cien días y es en esto donde discrepo. No se puede comparar la actividad de un político, como el presidente de los Estados Unidos, al que él mismo se refiere, con la del Papa, porque en mi opinión son absolutamente distintas. Un político, al menos en teoría, actúa conforme a un programa previamente establecido por un partido y respaldado por un electorado que habrá aprobado ese programa en unas elecciones en las que habrá habido mayor o menor participación.
La Iglesia no es una organización democrática y el Papa, aunque es elegido mediante una votación que sí podría parecerse a un proceso electoral democrático, no se somete a una especie de examen ante los cardenales, sino que estos, inspirados por el Espíritu Santo, eligen al que creen el mejor entre ellos. Claro que esto es en buena medida también puramente teórico, como todos sabemos.
Y una vez elegido el Papa, todos los cardenales y todos los fieles le deben obediencia total y absoluta y lo que dice “va a misa” y sin posible discusión, porque en materia de dogma, que es el quid de la cuestión, es infalible. La Iglesia es una teocracia. Este aspecto (infalibilidad), que sólo es así desde el 18 de julio de 1870 (Pío IX) es esencial a la hora de entender muchas de las reacciones de la Iglesia Católica que tanto molestan a la progresía de toda especie. Porque el dogma es dogma y se acepta o no, pero no se discute.
Pero, además, es que las normas, encíclicas, cartas pastorales, documentos “motu proprio” y cualquier tipo de disposiciones que emanan del Vaticano sólo van dirigidas a los fieles como es lógico y no afectan para nada a todos aquellos que no están en el seno de la Iglesia Católica. La mayoría de los documentos vaticanos comienzan con la fórmula “a los Venerables Hermanos los Patriarcas, Arzobispos, Obispos y demás Ordinarios en paz y comunión con la Sede Apostólica, al Clero y a los fieles del orbe católico (subrayado mío) y a todos los hombres de buena voluntad. Más claro agua.
Y esto me lleva a la segunda cuestión que plantea Küng en su breve artículo: la necesidad de mayor colegialidad entre el Papa y los Obispos y la descentralización de la Iglesia. Esto es ya una necesidad inaplazable. La Iglesia no puede seguir como una monarquía absoluta en la que toda la responsabilidad final corresponde a una sola persona. Además esto dista mucho de la idea primitiva del cristianismo que era auténticamente colegiado. No creo que Jesucristo eligiera a doce apóstoles para que uno de ellos fuera o estuviera por encima del resto. Creo que esto es un gravísimo error y como no se trata de una cuestión de dogma cabe la esperanza de que antes o después se vuelva al origen.
Menos esperanzas tengo en que se logre la ansiada e inexcusable equiparación de la mujer y el hombre dentro de la Iglesia. Y digo esto porque el cardenal Ratzinger sostiene que la Iglesia no puede cambiar algo de lo que es sencillamente una simple depositaria y administradora. Creo que está totalmente equivocado porque no soy consciente de que el mensaje cristiano, en su origen, estableciera una distinción entre hombres y mujeres y, sí hay doctoras (bien es cierto que sólo tres), no parece fácil de entender por qué el sacerdocio sigue siendo un asunto tabú. Es una discriminación inadmisible.
En todo caso, como dice Hans Küng, habrá que esperar a los primeros documentos de Benedicto XVI para poder aproximarnos a lo que puede significar su pontificado. Todo lo demás son especulaciones absurdas.
Doña Zoila
| RESPONSABILIDADES: En esta web no existe ningún tipo de copia literal por parte de Anika, o que no pertenezca a las propias fichas personales de libros de leídos de la webmaster. Anika es creadora y dueña única de los argumentos y opiniones de "Anika Entre Libros" firmados por ella, y por ello decide hacer públicos sus propios textos. Si alguien quiere utilizar cualquier parte de esta web póngase en contacto conmigo. Del resto de la web, críticas y opiniones, se responsabilizan sus autores, así como de las opiniones vertidas por sus colaboradores y articulistas. |
| Diseño web (webmaster) ANIKA | Patrocinador UTOPIASOFT.NET |